domingo, 15 de mayo de 2011

500 days of summer.

Da igual cuánto lo pienses, no se convertirá en realidad. A veces nuestra percepción nos juega una mala pasada, y vemos cosas que no existen. Vemos a alguien apropiado, definitivo. Vemos nuestra felicidad. Pensamos que es la persona de nuestra vida, que jamás conoceremos a nadie así. Es especial. Para tí.
Pero da igual cuánto lo pienses. Puede no serlo, puede serlo sólo para tí. Y es entonces cuando el sueño se convierte en pesadilla y el mundo pierde color. Y es entonces cuando te prometes que nunca más volverás a ceder, hasta que cedes. Porque siempre quedará esa extraña percepción unilateral en un rincón de tu mente, susurrándote en momentos de debilidad que nunca es demasiado tarde. Atormentándote. Alimentando tus esperanzas cuando ni siquiera quieres comer.
Da igual cuánto lo pienses. Mientras nadie más entre en tu vida, tu mente no expulsará esa idea vírica susurrante, y en tu cabeza se librará una batalla. Una lucha entre ceder y volver al pasado, a riesgo de no sólo revivir lo bueno sino también lo malo, o de seguir como hasta ahora con una vida ajena pero segura.
No me apetece sufrir. Pero me temo que no hay remedio.

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