lunes, 7 de mayo de 2012

Evolución

Había una vez una hormiga. Ante ella se extendían hectáreas y hectáreas de bosque, de verdes y salvajes parajes, de temibles criaturas y futuras compañías. La hormiga estaba paralizada por el miedo. Los árboles eran tan altos, el terreno tan extenso, las criaturas tan temibles... ¿eran dudas eso que sentía? No. No dudaba. Sabía lo que quería, y sabía por qué lo quería. Pero aun así, sus patas no respondían.
Todo el mundo al que conocía o había conocido quedaría atrás. Algunos partían en otras direcciones, otros se quedaban en su hogar, puede que para nunca salir de él. A pesar de la comodidad y lo confortable de esa idea, la hormiga sentía cierta lástima por las compañeras que ni siquiera se planteaban salir de allí, explorar el exterior, vivir experiencias. Ella misma había sido uno de ellos hasta hacía poco, temiendo la novedad.
Su decisión no significaba que hubiese dejado de temerla. En absoluto. En todo caso, ese miedo se había visto incrementado por la cercanía de su viaje. El largo recorrido que le esperaba sola por terrenos desconocidos, sin saber que le depararía el futuro.
Pero, ¿acaso quería volver a ser una hormiga conformista que viviría toda su vida en su hogar? ¿acaso sería feliz quedándose atrapado en casa? Claro que no. Por suerte o por desgracia, para ella no era así de simple. No creía que pudiese tener una vida tan sencilla como otras hormigas, apenas soportaba la monotonía y aburrimiento que le provocaba pensarlo.
Sabía que lo iba a pasar mal, que iba a toparse con nuevas situaciones en las que no sabría manejarse, con nuevos seres con los que no sabría congeniar... pero nada de eso la echaría para atrás. Sabía lo que quería, y sabía por qué lo quería. Su viaje iba a suponer una evolución, un cambio, una interrupción y probablemente un final de sus días grises de cautiverio en aquel nido en el que llevaba desde que había nacido sin haber vivido nunca fuera. Al fin vería mundo. Conocería a otras hormigas, y puede que incluso a otras especies animales. Se volvería completamente independiente, viviría sola y sin ayuda de nadie.
Una de sus patas dio un paso adelante. El resto siguieron a la primera. Miró atrás para observar a la gente que dejaría. Echaría de menos a algunos de ellos. Volvería, eso lo sabía. Pero era el momento de irse y ver mundo. Si no lo hacía ahora, ¿cuándo lo haría?
Sus ojos divisaron el paisaje. Era grande, muy grande. Demasiado incuso. Jamás le daría tiempo a ver todo lo que se extendía ante ella. Pero... cuanto antes empezara, más podría ver, ¿verdad?
Después de todo, la hormiga sabía lo que quería, y sabía por qué lo quería.

3 comentarios:

  1. Me gustó mucho. Just do it!

    - manu

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  2. Jope, tu vas a ser escritor no? jaja me ha encantado.

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    1. Eso me gustaría, muchas gracias por comentar Laura :D

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